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Los consumidores están cambiando la forma de buscar y adquirir productos. Las empresas que deseen influir en sus elecciones, deben alinearse a esta transformación. El objetivo del marketing es llegar a los consumidores en el momento en que más se puede influir en sus decisiones.
El concepto del embudo, sin embargo, ya no captura todos los puntos de contacto y los factores de compra clave generados por la explosión de opciones de productos y de canales digitales. Día tras día, las personas se forman impresiones sobre las marcas a partir de puntos de contacto como la publicidad, las noticias, las conversaciones con familiares y amigos, y las experiencias con el producto. Cuando algo desencadena el impulso de compra, esas impresiones acumuladas dan forma al conjunto de opciones que integran la consideración inicial del consumidor: el pequeño número de marcas que toma en cuenta desde el principio como compras potenciales. La analogía del embudo sugiere que los consumidores reducen de manera sistemática ese conjunto inicial a medida que evalúan las opciones, toman decisiones y adquieren productos. No obstante, una investigación —cualitativa y cuantitativa— de diferentes industrias (automotriz, cuidado de la piel, seguros, electrónica de consumo y telecomunicaciones móviles) demuestra que, hoy, esta estrategia no es eficiente.
Los cambios en tres áreas vinculadas con la manera en que los clientes toman sus decisiones demandan una nueva visión del marketing. |
(1) Consideración de la marca El conocimiento de la marca es importante: las que integran el grupo inicialmente considerado tienen hasta tres veces más posibilidades de ser adquiridas que las que no están ahí. (2) Consumidores con más poder El marketing solía ser impulsado por las compañías mediante la publicidad tradicional, el marketing directo, los auspicios y otros canales. Pero estas estrategias imprecisas pocas veces llegaban al consumidor correcto en el momento oportuno. Las organizaciones deben aprender a incidir en los puntos de contacto abiertos por el consumidor, como las recomendaciones “boca en boca” y los sitios web de información. (3) Dos tipos de lealtad Cuando los consumidores adquieren un producto, el trabajo de marketing de la empresa apenas empieza: la experiencia postcompra define cuál será la opinión del consumidor ante una decisión ulterior respecto de la misma categoría. Por consiguiente, el viaje es un ciclo continuo. Hacia la actualización de la estrategia de marketing El primer paso para capitalizar estos cambios consiste en desarrollar un conocimiento profundo de cómo los consumidores toman sus decisiones. En algunos casos será necesario dejar de apuntar la publicidad a la etapa de consideración inicial, y optar por desarrollar activos digitales que ayuden a los consumidores a entender mejor la marca cuando la evalúan. Otras veces corresponderá rediseñar los programas de fidelización y centrarse en los consumidores leales activos más que en los pasivos, invertir en actividades internas en las tiendas o en programas “boca en boca”. (a) Fijar prioridades en materia de objetivos y gastos En el pasado, la mayoría de las empresas elegía de manera consciente focalizarse en alguno de los extremos del embudo: desarrollo del conocimiento de la marca o construcción de la lealtad entre sus clientes. Pero esto puede hacerles perder grandes oportunidades, tanto en lo referente a la focalización del gasto en los puntos de contacto más importantes del viaje, como en la (b) Personalizar los mensajes Muchas organizaciones tendrán que diseñar mensajes que resuelvan las debilidades de la marca en un punto de contacto específico con el cliente, como la consideración inicial o la evaluación activa. (c) Invertir en el marketing impulsado por el consumidor Las empresas tienen que invertir en vehículos que les faciliten la interacción con los consumidores cuando se informan sobre las marcas. El epicentro del marketing impulsado por el consumidor es Internet, una herramienta crucial durante la fase de evaluación activa, en la que la gente busca información, análisis y recomendaciones. Un desempeño sólido en este punto del viaje impone un cambio de mentalidad, que consiste en dejar de comprar espacios publicitarios y empezar a desarrollar activos que atraigan a los consumidores, como sitios web sobre productos, programas para alentar las recomendaciones, y sistemas que personalicen la publicidad de acuerdo con el contexto y el consumidor. Las herramientas simples y dinámicas que ayudan a las personas a decidir qué productos tienen sentido para ellas son hoy armas esenciales del arsenal online. (d) Ganar la batalla en las tiendas Una de las consecuencias de este complejo nuevo mundo del marketing es que muchos consumidores posponen su decisión de compra hasta que llegan a la tienda. Por lo tanto, el merchandising y la presentación del producto se han convertido en factores de venta muy importantes. El cambio en el proceso de decisión de compra del consumidor indica que las compañías deben adaptar su inversión y no visualizar la transformación como una pérdida de poder sobre los clientes, sino como una oportunidad para estar en el lugar correcto y el momento indicado, dándoles la información y el apoyo que necesitan para tomar las decisiones más acertadas. |



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Muy interesante aporte. Siempre es conveniente conocer las herramientas y estrategias que ofrece el marketing para potenciar nuestros negocios.
sep 14, 2010 @ 9:28